Sobre Cultura y Construcción de imaginarios colectivos (es)

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Algunas de GZimaxinaria nos hemos venido a Madrid un par de días, para tomar parte en las presentaciones y debates del Encuentro Cultura local y Construcción de ciudadanía, producido por Transit para el Ministerio de Cultura.

Ayer comenzó el encuentro con una serie de presentaciones interesantes en contenido, discurso o metodología. Aunque el formato es un poco estresante (de 5 a 8 minutos por colectivo/proyecto + debate), sin embargo facilita que no nos vayamos por las ramas y podamos centrarnos en conocernos para que luego, si queremos, podamos profundizar con aquellxs compas cuyo tema nos haya parecido interesante. Y es que más allá de las intenciones que puedan haber detrás de la organización de este evento, está resultando en un nuevo mapeo de narrativas e intenciones, un termómetro de los procesos de gestión, autogestión, construcción y y deconstrucción cultural del estado – Aunque siempre nos faltará Portugal… tomen nota: la península es un ser pluricultural y la capital de Galiza por proximidad biorregional e histórica es Porto, que está que hierve de propuestas y… ellos sí… cuentan con nosotros en sus encuentros-.

Con esto del mapeo y la puesta en “común” (si vuelvo a escuchar esa palabra tantas veces hoy, me doy a la bebida), tienen que ver algunas de las ideas que surgen durante este encuentro, que se puede desglosar en dos partes, una, crítica constructiva a la producción, y la segunda, un extra de regalo y de lógica, todo con amor y autocrítica:

1. Pero ¿Cómo Seguimos?

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Este espacio de encuentro, que no creo que haya sido casualmente sembrado de colectivos activistas de la Cultura, debería ser más que una puesta en “común” (ya lo he vuelto a hacer). Podría ser también un espacio para el pensamiento colectivo, es decir, plantear un lugar extra, sin palestra y público, otro espacio donde podamos sentarnos a resolver horizontalmente todas esas preguntas que nos surgen últimamente -y también han surgido aquí, gracias a la catársis de @culturpunk y @Ricardo_AMASTE-, sobre cómo va a ser después de saber que somos tantos y tan chulis, tras esa descarga de ideas, información y visiones surgidas desde lo local o lo transversal. Dejar eso de la mano de la casualidad sería injusto y creo que todas necesitamos eventos en formatos más amplios, con postre, café y chupitos 🙂

2. Hola me llamo Tal, y mi proyecto es X. Punto final.

Vale, y si no tienes proyecto o no se adecua a este formato? o si tu proyecto se fue al pedo hace un mes, pero sigues activo y tramando, con un potencial del copón? Y si a tu alrededor hay proyectos con carencias que tú podrías cubrir, que te están necesitando? Pensemos por un momento, la Cultura del poder con sus empresarixs, secretarixs, comerciales, editorxs, terceros y cuartas, se pasa todo el santo día fomentando las sinergias, haciendo ferias con espacios de encuentro, comilonas, campos de golf, cubatas y… y nosotros venimos con 5 minutos por delante a ver si a alguien le gusta nuestro libro y nos retuitea… Vamos jodidos.

Quizá podamos sumar a estos formatos otras dinámicas que nos permitan, además de reconocernos, también interrelacionarnos, fusionarnos y mestizarnos, como nos sugirió @toni_puig. No sería tan raro ver a un andaluz colaborando presencial o digitalmente durante 3 meses con un proyecto en Cataluña, o a un Gallego en Madrid. Eso ya lo hacía mi abuelo, pero claro, si por un casual no te cuadró pasar cerca del MediaLab, estas out.

Voy a poner un ejemplo, con permiso:

En Galiza tenemos este proyecto que se llama GZ imaxinaria. Trabajamos por la Cultura Libre, la Cultura digital y la sociedad en Red y distribuida. Tenemos un servidor propio con una red social colaborativa en código abierto, un evento anual sobre Cultura Libre que trae a compartir a gente de toda GZ y Portugal, estamos tramando un Sistema de Estudios Independientes, presencial y con extensión tech, con un modelo de certificación abierta que permita expandir la experiencia de cada colectivo de la zona a través de unidades didácticas abiertas o documentar sus proyectos, así como también hackear universidades colocando contenidos de esas “otras instituciones” en sus masters…

Actualmente buscamos hackers para mejorar código, queremos sumar a otros activistas para puesta a punto conceptual de proyectos, necesitamos comunicadorxs que nos den apoyo en eventos importantes por todo el territorio… En fin, en Vigo, a 20 minutos del espacio Alg-a Lab, tenemos la residencia cultural de la Casa Colorida otro espacio activista donde cualquiera podría pasar varios meses desarrollando con nosotros para el “común” (de perdidos, al río), bajo una economía colectiva, con cama, comida, transporte y playa.

Probablemente en Madrid no conoceis lo que pasa en GZ, como aquí tampoco sabemos lo que pasa en Euskadi. Me imagino todo lo que podría surgir si aprovechamos para crear espacios de fusión en estos encuentros que nos permitan para ampliar redes y poner a andar dinámicas que generen verdaderas sinergias, por que sinó, por muy proactivo que seas, igual vienes a Madrid, hablas dos cosas y te vuelves a tu casa pensando, -joder que guay, cuanta peña haciendo cosas. Y luego lo tuiteas y alguien más te retuitea. Fin del ciclo.

Resumiendo: Como creamos el espacio Trans entre institución y “parainstitución”.

Por que a través de las sinergias podemos generar nuevos formatos. Y esto fué trending topic ayer un buen rato durante el encuentro: “Cómo crear ese espacio intermedio entre nosotras y la institución” o también, visto de otro modo: Qué necesitamos ser/tener para poder establecer una relación de igual a igual con una Uni, un ministerio, un centro cívico, una concejalía?

Reconocer el poder. 

La institución viene pre-validada de casa. Nosotros y nuestros colectivos tenemos que demostrarnos válidos. Incluso más, muchos reconocemos caminos y puertas que no deben ser traspasadas, la contaminación posible de tratar con algunos ambientes, de ceder en algunas metodologías planteadas desde lo vertical. La contaminación y la autocrítica, que para eso algunos somos bien radicales, y eso está bien.

Llegar a intreactuar en el espacio de poder puede ser fácil con paciencia, pasando por una ayudita y tomar los cafés adecuados para que alguien que ahora está ahí se acuerde de ti mañana si es que sigue estando ahí. Correcto. O te la dan a ti o me la dan a mi, y no es sostenible vivir de esto, y sinó que le pregunten a la “industria” de las artes escénicas: Cuando se cierra un grifo o una puerta tenemos que volver a empezar. Siempre empezando, y mientras, algunos proyectos avanzan despacito y otros desaparecen con grandes ideas en la mochila, sin ser desarrolladas.

En cambio, un proyecto colectivo y activista sostenible frente a la institución puede ser aquel que adquiera masa crítica, una masa acorde con una propuesta real, claro. Si estamos tan de acuerdo todxs en tantas cosas cuando nos narramos, entonces la suma de capacidades, salir de los pequeños (o medianos) espacios identitarios que generan los proyectos de larga duración, nos puede permitir alcanzar las superestructuras que necesitamos: Trabajar juntas, juntos, con la suma de logros que construyan un currículum y la suma de capacidades que den cuenta de la capacidad de desarrollo de potenciales mayores. Una fundación, una plataforma, una supraidentidad de identidades en conexión, que trabaje desde abajo y sepa y pueda tratar de tú a cualquier burócrata desde el espacio colectivo autónomo, local y crítico.

Todo esto mientras, desde luego, unos vamos a seguir yéndonos por las ramas y no queremos saber nada de la institución por que queremos ser fieles a unas éticas y transformar desde ahí, y mientras otras, con más estómago, trabajamos en hackear desde dentro, como ya pasa en ayuntamientos, bibliotecas, universidades. La construcción de culturas es camino lento, diversificado y complejo; de desencuentros y visiones opuestas, pero también de hacer juntos y juntas desde cada frente, de espacios Trans, con la institución y entre nosotrxs mismxs.

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